Pasados comunes

Obtenido de: alfaguara.com

Novelas de narcotráfico hay muchas. América Latina parece estar condenada a repetir situaciones comunes de un país a otro, adaptando las mismas a un contexto determinado. El tráfico de drogas y la violencia que éste genera no es la excepción. Sin embargo, la literatura que logra captar mejor el sentimiento de miedo de una sociedad sumida en el narcotráfico como una circunstancia común, es aquella que de manera indirecta, no se dedica a retratar la violencia como un fenómeno aislado. Como un juego macabro entre poderes fácticos y gobierno. Sino la que toca las fibras humanas y sensibles, de aquellos que viven en esa situación. Una bomba no significa nada hasta que acaba con vidas humanas, y hasta que estas vidas humanas dejan de ser una estadística,  hasta que  cobran un rostro propio.

En este contexto, la novela El ruido de las cosas al caer, del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, es difícilmente clasificable como una novela acerca del narcotráfico, aunque sus personajes (nacidos en las década de los 70’s, en la Colombia de Pablo Escobar), comparten sus fobias y un pasado marcado por una guerra que ellos no eligieron luchar.

Así, esta obra ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2011, explora la vida de Antonio, un abogado aburrido que es casi asesinado al acompañar por la calle a Ricardo Laverde, un extraño amigo de billar común. Antonio, traumatizado a partir de la muerte de Laverde, tratará de entender la fobia de la vida pública, a partir de reconstruir el pasado de su amigo.

Juan Gabriel Vásquez teje una narración en primera persona para contar la vida de Antonio, y va recurriendo a los recuerdos y las lecturas del pasado, para recrear la vida de Laverde. El personaje de Antonio está muy bien construido, además, Vásquez hace a su personaje hablar con claridad y poética a la vez. Sin embargo la novela echa falta un poco de cohesión entre Antonio y Maya (la hija de Laverde), pues su relación hecha en base a recuerdos se percibe como superficial.

El autor rememora como la Colombia de los años ochentas, dejó marcada a fuego a una generación. La generación de Pablo Escobar. La generación que no podía salir a la calle por miedo a no regresar nunca. Una generación de candidatos asesinados, en que, desde la residencia de Escobar, se dictaba el futuro de Colombia.

El gran mérito de esta novela, está en recrear vidas humanas y hacerles recordar hechos violentos, para así lograr una identificación mayor con el lector, que sufre a la par que disfruta, las experiencias de los personajes en cada una de las 260 páginas. Las muertes no son más números.

Sin duda El ruido de las cosas al caer, comprende tópicos más poderosos que el narcotráfico. Como la importancia de no olvidar el pasado, a la vez que persiste la idea, de no dejarse atrapar por el mismo. El amor como un elemento presente en la vida cotidiana y no como idealización. O incluso las contradicciones humanas como parte de nuestra naturaleza imperfecta.

Esta novela, impacta al lector mexicano, no sólo por su evidente calidad narrativa y de construcción literaria, sino porque se vuelve un reflejo de la situación de inseguridad actual en el país. Un reflejo que no parece vaya a mutar pronto.

 

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