Archivo mensual: octubre 2011

La condena de los símbolos

A través de una ironía latente en cada una de sus obras y sin miedo a llamarnos estúpidos, Joaquín Segura, un artista mexicano de 31 años, ha montado en la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) su exposición: Poéticas del deshonor; una serie de instalaciones que enfrentan al espectador con una reformulación del constante bombardeo mediático al que estamos expuestos, pues la avalancha de símbolos impuestos a través de la historia y la publicidad han desvirtuado hasta el ridículo nuestro presente. El canon artístico, la historia tradicional y fatalista de los “vencedores”, los símbolos de la paz y los buenos valores, son el objeto de burla de este artista que se desentiende de las formas y los modales para transgredir los valores del hombre común.

El ejercicio de reflexión que propone Segura es descontextualizar los símbolos arraigados en nuestra mente, olvidar que las cosas significan algo y reconfigurar en una sala de arte, las definiciones impuestas por la repetición ad nauseam de los mismos argumentos de siempre. Así, Segura abre su exposición con la figura 40 del manual de guerra de los marines estadounidenses… cómo matar a una persona en dos minutos a través de un corte en la muñeca; justo a un lado podemos observar a una paloma “de la paz” con el seguro de una granada en el pico. No es ocioso decir que la paloma es la única ave que picotea a su presa hasta matarla en lugar de morderla y darle una muerte instantánea ¿Por qué entonces es nuestro símbolo predilecto de la reconciliación?.

Podemos también mirar la ampliación de una caricatura racista a manera de denuncia social contra el movimiento WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant); así como la instalación de los materiales necesarios para hacer napalm colocados con plena inocencia y colorido justo en medio de la sala, pues son elementos que se pueden encontrar en cualquier casa como vasos de unicel o gasolina.

A manera de desafío y agradecimiento, se encuentra también la ampliación del contrato que firmó la Sala de Arte Público Siqueiros con Joaquín Segura, en el que se establece la intención de la sala de propiciar el arte crítico e inteligente, aunque sea necesario recurrir al hurto de piezas de otros artistas; justo al lado de este manifiesto-contrato, podemos encontrar una laminilla robada de una presentación del artista mexicano (y gran consentido de la academia) Gabriel Orozco. Joaquín Segura coloca como un trofeo esta lamina minúscula que simboliza su desprecio por la institución y el esnobismo artístico.

Segura centra gran parte de la crítica de su obra contra el autoritarismo; si bien se distingue un repudio por el modo de vida estadounidense, también es sumamente crítico con los gobiernos dictatoriales de otros países. Fiel reflejo de lo anterior son sus calcomanías de I LOVE … que retomando el afamado aforismo I LOVE NEW YORK, presenta una suerte de macabra parodia al sustituir el nombre de la ciudad por el de Goebbels, Qadaffi, Pol Pot o Duvalier.

La imposibilidad de clasificar a Joaquín Segura dentro de una sola categoría artística está patente en la evidencia visual de un performance, realizado en el Parque Fundidora de la ciudad de Monterrey; en el cual se observa a Segura ondeando una bandera a modo de revolucionario francés, con la salvedad de que la bandera contiene el emblema y los colores de la cadena de tiendas OXXO; así como en su escultura-instalación en la que rindiéndole “homenaje” a la batalla de Iwo Jima, compone por medio de hamburguesas plastificadas de Mac Donalds y sus envoltorios, una suerte de monumento coronado por la bandera gringa.

La poderosa critica y acidez que presenta Segura en cada una de sus obras es imposible de transmitir por medio de palabras; los colores, las texturas y la distribución espacial dentro de una sala relativamente pequeña, hacen de Poéticas del deshonor un choque intelectual incómodo, que remueve al espectador hasta hacerlo cuestionarse y no permanecer indiferente ante la obra, sea ésta plástica, dramática o (como es el caso de Joaquín) simplemente posmoderna.

Poéticas del deshonor es la prueba artística de que la denuncia social debe encontrar nuevos caminos para la expresión, que muevan a la concientización personal y de las costumbres del ciudadano de a pie, así como el análisis del consumismo y la estética banal de nuestro vecino del norte y de la violencia como vehículo de los gobiernos actuales.

La SAPS, que hace el notable empeño de promover obras sumamente transgresoras y críticas, está ubicada en la calle de Tres Picos #29, colonia Polanco; sin embargo la obra de Segura se expuso hasta el día de hoy, domingo 9 de octubre de 2011.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized