Archivo mensual: julio 2011

Planos del poder

Obtenido de: hijosdenuestramente.blogspot.com

Editada por Almadía en 2009, Los Esclavos no es sólo la primera novela que publica el célebre cuentista mexicano Alberto Chimal, sino que es una obra de corte realista, alejada de los terrenos de la fantasía en los que se desarrollan sus cuentos.

La novela aborda el tema del mundo sadomasoquista en que se mueven dos parejas de personajes: Marlene y Yuyis y Golo y Mundo.  A través de una estructura de capítulos o episodios pequeños y a tiempos perdidos, Chimal hace un rápido bosquejo de las prácticas de poder (dominante y dominado) que experimentan. Más que abundar en el plano sexual o mórbido del tema, el autor realiza una inspección psicológica de sus personajes, sin entrar nunca de lleno en su mente; deja que las acciones hablen y que la narración nos revele la idealización del poder que gozan.

Es así que los personajes dominantes (Marlene y Golo) se descubren como personas superfluas, aburridas y hastiadas por la rutina del ejercicio del poder. Viven entre la creencia de su importancia como amos y señores de su esclavo, y la consciencia de que no doblegan la voluntad de nadie, puesto que sus dominados sólo representan un cuerpo sin deseos propios. Se limitan a seguir las reglas de un juego inventado por ellos mismos.

Los personajes en apariencia “dominados” (Yuyis y Mundo, desde luego) son seres sin consciencia, que evaden las responsabilidades de la vida diaria a través del sometimiento a sus parejas. Yuyis, que finge no conocer nada más que la casa en donde habita, vive aterrada por el mundo exterior, y aunque es capaz de rebelarse contra Marlene, termina por no ser más que una criatura indefensa sin poder decidir su propio destino y siendo víctima de las circunstancias. Mundo, en su búsqueda de escapar de su papel de “hombre de la casa” se refugia siendo el esclavo de Golo, renunciando primero a tomar decisiones y luego a su vida “familiar” por completo, Mundo representa el miedo a ser, a actuar y a decidir por cuenta propia.

Dentro de la misma narración de la novela, vamos descubriendo mentiras a las que recurre el autor para crear la ilusión de un mundo que se rige por sus propias reglas, mentiras que se necesitan creer los personajes para sentirse plenos y seguros, mentiras que finalmente acaban por ser expuestas para presentarnos a los actores de juegos ridículos en toda su sordidez y necesidad de pisotear o ser pisoteado.

Por momentos la novela puede tornarse confusa, el desconocimiento de las razones y el contexto de los personajes y la estructura poco lineal la vuelven complicada en el desarrollo, sin embargo todo se va uniendo en el final para brindarnos una historia redonda, sin necesidad de ahondar en descripciones de los lugares, los tiempos o las acciones.

Al igual que sus cuentos, Los Esclavos muestra al narrador ágil y meticuloso que es Alberto Chimal, renunciando a la famosa “vuelta de tuerca” o al final poco esperado, la novela va desgranando las historias de los personajes y uniéndolas en una gran historia total y colectiva. Prefiriendo en todo momento la insinuación a la procacidad, Los Esclavos es una novela que invita al lector a descubrir las mentiras que todos guardamos (algunos más que otros) detrás de las máscaras de cuero que usamos.

Chimal en la re-presentación de "Los Esclavos" (29 de Junio de 2011)

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