Archivo mensual: marzo 2011

La muerte en vida: La novela Pedro Páramo

El 7 de enero del año en curso, la sociedad mexicana conmemoró el 25vo aniversario luctuoso, de uno de los más importantes escritores en la historia de las letras mexicanas : Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, mejor conocido como Juan Rulfo. Y el pasado sábado 19 de Marzo, se cumplieron 56 años de la publicación de la novela Pedro Páramo, el libro más representativo de Rulfo, que vendría a cambiar el ejercicio literario en lengua castellana para siempre.

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.” Con esta contundente frase comienza, una de las obras más emblemáticas de la literatura hispanoamericana y universal, publicada en el año de 1955.

Esta novela, precursora del llamado realismo mágico, abrió un abanico de interpretaciones y posibilidades para las futuras generaciones de escritores. Relata la historia de Juan Preciado, un hombre que va en busca de su padre a su natal Comala; a la par que narra la vida de Pedro Páramo (el padre de Juan Preciado), un cacique despótico e infame, que termina por matar de hambre y de odio a todo su pueblo.

En las páginas de este libro, Juan Rulfo describe con maestría el ambiente desolado y sombrío de un pueblo, que se encuentra para él, en la misma boca del infierno; combinando de manera magistral la magia y la mística con  la realidad social y política de este tipo de sociedades, esparcidas por todo México. A su vez, Rulfo  muestra  con sobriedad y autoridad, eventos como la guerra cristera, las costumbres religiosas, las muertes y apariciones fantasmales de los habitantes de Comala, la vida diaria de una sociedad rural, mágica a la par que sórdida.

Escrita sin un orden cronológico particular, y a base de “anécdotas” o historias aisladas que se van entrelazando, Rulfo compone una sinfonía literaria estridente y profunda, que ha sido objeto de análisis por parte de los más grandes escritores y críticos del mundo.

A pesar de que la historia de la literatura, se ha encargado de darle su sitio a Pedro Páramo, la crítica fue, en un principio, sumamente adversa para esta novela; que llegó a tener como único partidario de peso, al escritor mexicano Carlos Fuentes. Sin embargo con el tiempo, autores de la importancia de Octavio Paz, Jorge Luis Borges o Alí Chumacero reconocieron el talento, la calidad y la fuerza que Juan Rulfo imprimió a su única novela. Incluso el premio nobel colombiano Gabriel García Márquez ha reconocido, la enorme influencia de Pedro Páramo en su obra; especialmente en su novela cumbre: Cien años de soledad.

A 56 años de su publicación, Pedro Páramo sigue siendo tal vez la novela mexicana más importante. Numerosas tesis, ensayos e interpretaciones han sido realizados alrededor del mundo, para tratar de comprender a cabalidad, la magnitud artística y social de esta obra. Sorprendente de principio a fin; desde la construcción de personajes y espacios hasta la narración de la vida y muerte de Comala; Pedro Páramo es sin duda una obra compleja y apasionante, que sigue provocando asombro y sorpresa entre los nuevos y viejos lectores, en todas partes del globo.

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Aquellas pequeñas ventanas

Obtenida de: Mercadolibre.com

Se podría afirmar, que la libertad de expresión es uno de los temas que más preocupan a la actual sociedad mexicana; ésta vive (y padece) de una extraña mezcla de opiniones divergentes con respecto a uno de los más fundamentales derechos del hombre: El de decir lo que se debe, se tiene, o se quiere decir.

Y en esta mescolanza de opiniones se alzan voces diversas, algunas esquizofrénicas, que ven en todas parte y en todos los medios una sesgo gubernamental aplastante, otras con tonos de reproche a las generaciones más recientes: “Hubieran vivido la época del PRI, aquello sí era censura”, están también aquellas más ecuánimes, sobretodo de periodistas más jóvenes o que han vivido la etapa de la transición: “Actualmente no hemos vivido ningún caso de censura flagrante”.

Sin embargo, si quisiéramos empaparnos un poco de la historia de la libertad de expresión, más específicamente acerca de la libertad de prensa en México, convendría acercarse al libro Los periodistas del novelista, dramaturgo y académico Vicente Leñero.

Leñero narra en esta obra, escrita en 1978, la anécdota real, de uno de los periodos más turbulentos en la historia del periodismo en México: La destitución de los principales dirigentes del periódico Excélsior durante los últimos años del gobierno de Luis Echeverría.

Teniendo al director del periódico, Julio Scherer como protagonista, Vicente Leñero describe los pleitos legales, políticos e incluso físicos, que vivieron Scherer y su círculo más cercano de colaboradores, mientras veían como se les iba de las manos la dirección, del único periódico libre de compromisos de la vida pública del país.

El periódico Excélsior era famoso, desde finales de los años sesenta; por tener una línea editorial firme y desinteresada, que denunciaba los agravios y errores de los políticos más importantes de la nación; además de contar entre sus principales articulistas o editorialistas, a vacas sagradas del periodismo y la intelectualidad mexicana de aquellos años, gente de la talla de: Miguel Ángel Granados Chapa, Ángeles Mastretta, Jorge Ibargüengoitia, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, o el propio Leñero solían publicar en el diario o en sus suplementos culturales.

La novela cuenta con gran acierto, las tretas políticas de las que se valieron los enemigos ocultos del periódico para generar intrigas, que permitieran la destitución, casi por la fuerza, de Julio Scherer y sus allegados, callando así las únicas voces autónomas de un régimen totalitario; relata también el nacimiento de uno de los semanarios políticos más importantes actualmente: La revista Proceso.

Utilizando distintas voces narrativas (incluso una mini guión teatral) Leñero transporta al lector, a un mundo real de censura y lucha, de libertad y poder, que existió hace varios años en México, una realidad que dota a la frase libertad de expresión de connotaciones diversas. Una novela que denuncia y señala con nombres, fechas y hechos; mientras nos acerca a aquellas pequeñas ventanas de libertad que tanto trabajo ha costado abrir, y sería conveniente preguntar, si se están o las estamos cerrando actualmente.

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Óscar de la Borbolla en la FILPM*

El escritor y filósofo mexicano Óscar de la Borbolla, dio el pasado lunes 28 de febrero, una conferencia titulada: “CHARLA SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA” en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. La plática congregó a más de cuarenta personas en el Salón Manuel Tolsá, quienes escucharon entre risas y reflexiones, el interesante punto de vista del escritor acerca de una sencilla pregunta ¿Por qué leer?

La charla comenzó con un comentario sencillo por parte de Óscar “Cuando uno viene a la Feria del Libro en domingo, piensa que está en otro país”; haciendo referencia a la enorme afluencia que tiene la FILM los fines de semana, y prosiguió comentando las preocupantes estadísticas de lectura a nivel nacional: Poco más de dos libros per cápita al año. “En mi opinión son estadísticas optimistas, tomando en cuenta que se incluyen los libros de texto gratuitos”.

De la Borbolla comentó que somos poseedores de una memoria colectiva y heredamos determinados comportamientos o conductas de nuestros antepasados, pero sólo por medio de la lectura nos es transmitido el conocimiento y la experiencia adquirida y pensada por los seres humanos que existieron antes de nosotros. “Si no leemos nos quedamos con lo que hereda cualquier animal Homo sapiens sapiens como somos nosotros. Eso podría explicar el bestialismo en el que vive este país”.

El autor de Las vocales malditas también señaló los libros como una importante fuente de vocabulario, de la cual aprendemos palabras y conceptos nuevos gracias al contexto en dónde están insertos. Estos conceptos nos ayudan a comprendemos mejor a nosotros mismos y al mundo que nos rodea pues “Yo puedo saber si estoy melancólico, nostálgico, taciturno o triste y no sólo encapsular todo ello en la palabra: jodido.” Así mismo dijo que no podemos percibir el mundo en su totalidad si nos faltan las palabras, debido a que los medios de comunicación actualmente manejan un vocabulario paupérrimo y es imposible así como poco productivo sentarse al leer un diccionario, recae en los libros la responsabilidad de enseñarnos aquellos conceptos que amplíen nuestra percepción, que nos ayuden a señalar y a comprender las cosas que día con día vivimos.

Además expresó que los libros son una ventana hacia mundos diferentes y tal vez mejores, con los cuales podemos comparar nuestra actualidad y decidir cambiarla.

Debido a lo apretado de los horarios en la FILM de la Borbolla sólo puedo contestar una pregunta por parte de los asistentes a la charla, que fue: “¿Cómo podemos diferenciar la buena y la mala literatura” Óscar respondió que la lectura debe ser un ejercicio individual, el cual no se debe limitar y que cualquier libro es bueno para empezar o incluso para quedarse. “No debe haber policías de la imaginación ajena” concluyó.

*Versión íntegra de la nota publicada en el semanario 8:80 de la Universidad Iberoamericana el 07/03/2011

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