Cantidad y Calidad

México es un país plagado de ironías de todo tipo; de identidad, de ideología, de gobierno y hasta de cultura. El mexicano parece ser en todo momento un alma  risueña y picaresca en este extraño país que es la tierra del “Sí pero no”.  Sin embargo el reciente nombramiento de la periodista y novelista mexicana Elena Poniatowska como ganadora del premio Biblioteca Breve de Novela 2011 no hace sino confirmar una tremenda ironía cien por ciento hecha en México: Leemos poco y mal pero escribimos mucho y bien.

Las estadísticas obtenidas de la UNESCO y la OCDE colocan a México en el lugar 107 de 108 evaluados en cuanto a hábitos de lectura; entre otras cosas este estudio señala que el mexicano promedio lee 2.8 libros al año y más del 40% de la población no ha entrado jamás a una biblioteca. Datos a todas luces alarmantes tomando en cuenta las numerosas campañas a favor de la lectura que año con año circulan por el territorio nacional.

Claro, lo anterior no es de extrañar tomando en cuenta que de 106 millones de mexicanos, más del 40% vive en condiciones de pobreza de algún tipo (alimentaria, patrimonial o de capacidades) además del bajo número de inscripciones anuales a la educación media superior. Pero viendo más allá de las estadísticas una cosa es clara: Al mexicano no le gusta leer.

Y sin embargo el reconocimiento de una escritora mexicana como Poniatowska, por parte de la editorial Seix Barral con el Premio Biblioteca Breve por su libro Leonora, añade una condecoración más al amplio cuadro de plumas mexicanas laureadas por distintas asociaciones a nivel mundial.

Veamos si no: México tiene un Premio Nobel de literatura (Octavio Paz); cuatro escritores mexicanos han ganado el Premio Miguel de Cervantes (igual que Argentina y sólo superado por España); incluyendo a Elena Poniatowska cuatro mexicanos han obtenido el Premio Biblioteca Breve; Poniatowska y Xavier Velasco fueron reconocidos con el Premio Alfaguara de Novela en 2001 y 2003 respectivamente, y la lista sigue y es larga.

No podemos sino admirar la notable cantidad de reconocimientos que las letras mexicanas han obtenido a lo largo de su historia, además de la enorme producción literaria de jóvenes narradores que día con día buscan hacerse un sitio entre las librerías del país.

Así pues nos encontramos ante algunas preguntas incómodas: ¿Por qué habiendo tantos escritores mexicanos de alta calidad, el mexicano promedio no lee? ¿Será que dedicarse a la literatura en México no es mas que un “lujo solipsista” como diría Mario Vargas Llosa? ¿Acaso nuestra educación familiar y escolar no nos infunde un amor por las historias y los libros?  Porque es cierto que un esfuerzo como la reciente campaña de lectura “Diviértete Leyendo” puede tener toda la buena intención del mundo, pero sin una transformación de costumbres y hábitos por parte de la sociedad, es en el mejor de los casos, poco productiva. Parece ser que el verdadero cambio debe provenir del seno de las familias mexicanas.

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3 comentarios

Archivado bajo Vagamente literario, Vagamente noticioso

3 Respuestas a “Cantidad y Calidad

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  2. Servidor

    Bastante interesante tu post JP, y en efecto, México tiene un hábito de leer que se hunde más que el Titanic.

    En lo personal le atribuyo el problema a 3 cosas: la escuela, la tele y la familia. La tele porque finalmente es más fácil digerir un contenido visual lleno de imágenes y sonidos a uno escrito que no sólo se tiene que leerse por encima sino que hay que escarbar en el contenido de los textos.

    La familia porque muchos atribuyen que es un mejor momento familiar el estar todos reunidos ante un televisor viendo novelas (que en lo personal considero pobres) a estar leyendo o bien viendo algun documental.

    La escuela es a quien le atribuyo la mayor de las culpas. La SEP no sabe enseñar a los niños a leer. Un niño en crecimiento debe leer cosas adecuadas a su edad comenzando con “El Principito” o bien, algún libro de “Harry Potter” o “Crónicas de Narnia” que aunque no sean grandres obras, son útiles para amarrar al pequeño en algo que se puede desarrollar como un habito sano, pero en lugar de eso dejan como tarea leer “Bestiario” únicamente porque nos muestra pequeños versos de animalitos.

    Finalmente, en muy bueno que grandes de las letras hayan sido y sean mexicanos, pero de nada sirve tal prestigio si la cultura demuestra una falta de interés por la lectura. Como tu dices, toda una ironía

    • jososblog

      Concuerdo en parte con tu comentario estimado George. Yo le atribuyo una mayor responsabilidad a la familia que a la escuela, finalmente leer es un hábito que puede ser considerado académico o no. Aunque si lo piensas cuando vamos en la primaria (que es cuando se deben de formar hábitos escolares) no se deja leer nada; aquí sí que podrían entrar los libros que menciones, que finalmente serían la puerta de entrada a un mundo mucho mayor.

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