Taxi-dermis (Pequeña reflexión)

Distrito Federal, México, siglo XXI, una ciudad de realidades más bien dispares, cada estudiante, ama de casa, empresario u obrero procura abrirse paso en una selva urbana que se devora al más débil. Todos viven corriendo, en el estrés, en los horarios, con la mente en el cielo y la mirada baja… nunca se voltean a ver.

Las personas se olvidan de que están rodeados por seres humanos como ellos, gente con sentimientos, pasiones y una historia que contar. El citadino promedio siempre tiene un lugar al que llegar, una hora para hacerlo y constantes retrasos; no recuerdan los trayectos ni los detalles, no saben cómo o cuando llegaron a su destino, si llovía o nevaba, si fueron o los llevaron, no les importa ser o no ser… están y es lo único que les atañe. Una ciudad con historias intensas e impersonales a la vez. Un cosmopolitismo dónde cada uno tiene algo que decir, el problema es que olvidamos a quién se lo decimos.

A veces por descuido, debilidad o necesidad de confesión hemos de soltar nuestros sentimientos, nuestras ideas, frente al primer desconocido que se nos presente. Todo suele comenzar por el clima y terminar en avanzada filosofía metropolitana. A veces por pura necesidad de transporte abordamos un taxi que no volveremos a ver más y lo convertimos en nuestro espacio terapéutico. Bajamos de él y lo olvidamos para siempre.

Nos olvidamos de los guías urbanos por excelencia, receptáculos de leyendas y realidades, parte integral del inventario y el imaginario chilango. Nos olvidamos de de que cada taxista tiene su propia historia y miles de anécdotas de pasajeros en su haber. Nos olvidamos de que son más que choferes desechables, olvidamos que sienten, piensan y sufren y que a veces son víctimas y no verdugos, consecuencias y no causas. Olvidamos que también tiene piel y están expuestos a quemaduras, olvidamos la taxi-dermis.

 

*Esta reflexión forma parte del documental “Taxi-dermis” escrito y dirigido por: Patricio Marín, Manuel Riestra, Jorge Luis Almanza, Andrés Gaitán y su servidor.

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Archivado bajo Vagamente filosófico, Vagamente literario

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